Marzo 1 de 2024 - El Cementerio de Praga - Umberto Eco
Llamaré a esta reseña "Dios los cría y ellos se juntan". Hace ya bastantes años, coincidí en esta vida con el ingeniero Ramírez: una persona inteligente, íntegra, un excelente profesional y, muy en especial, un gran lector. Conocedor de un sinfín de maravillosas lecturas, durante años nuestra amistad se ha alimentado de esa afición; nos hemos ido retroalimentando con muy buenos libros.
Toda esta introducción es para contarles que este maravilloso volumen llegó a mis manos por recomendación suya. Está claro que, con el tiempo, hemos aprendido a identificar esas obras que, sin duda, sabemos que serán del gusto del otro.
En esta ocasión, como no podía ser de otra forma, me sorprendió con semejante historia. Y es que, si el autor tiene como precedente una obra maestra de la talla de El nombre de la rosa, entre muchas otras, sabes de antemano que tienes en frente un relato excepcional... Así que, guiada por la confianza en su recomendación y respaldada por el talento de un grandioso escritor, inicié esta maravillosa y entretenida aventura.

Les comparto un fragmento de la entrevista de lanzamiento de este libro, para que juzguen ustedes mismos si no pinta para ser una historia excepcional. Umberto Eco dice lo siguiente:
"Todos los grupos humanos tenemos la necesidad de reconocernos y mantener una identidad, y para ello es importante elegir quién será tu enemigo. ¿Cuál es tu enemigo? Bueno, debes saberlo elegir porque siempre has de luchar contra él; hay que tener un enemigo y cultivarlo, ya sea afuera en la sociedad o que lo busques en ti mismo, pues solemos crear enemigos internos. La naturaleza del ser humano es cultivar el odio para asegurar la fidelidad; se creería que es el amor el sentimiento natural humano, pero no, no lo es: es el odio. ¿Por qué creen que mataron a Jesús? Porque él predicaba algo en contra de esa naturaleza: el amor, y por esa razón lo asesinaron. Así que es el odio; es el odio el que aúna las pasiones y ofrece sentido y unidad a los grupos".
Este libro representa, precisamente, la necesidad patológica que tienen las sociedades de identificar a un enemigo para poder definir su propia identidad.
Me he propuesto un experimento literario sumamente perverso: he construido una historia de quinientas páginas donde absolutamente todos los personajes que desfilan por ella existieron de verdad, dijeron lo que dicen y cometieron los crímenes que aquí se narran. Todos, excepto uno. He inventado a un solo hombre, Simone Simonini, y me he asegurado de convertirlo en el personaje más cínico, desagradable y repugnante de toda la historia de la literatura.

Después de esto no queda más que sumergiese en tremenda novela...
París, marzo de 1897. Imagina despertar en tu propia casa, con la memoria envuelta en brumas, y descubrir rastros inquietantes de que un extraño camina por tus pasillos. Este es el perturbador punto de partida del capitán Simone Simonini, un anciano misántropo, de prejuicios muy oscuros y con una devoción casi religiosa por la alta gastronomía. Atrapado en su repentina amnesia, Simonini se da cuenta de que su vivienda parece estar habitada por un intruso escurridizo: el abate Dalla Piccola.
Para desentrañar el enigma de su propio pasado y entender qué hace ese misterioso clérigo invadiendo su refugio, comienza a escribir un diario. Pronto, las páginas se convierten en un inquietante tablero de ajedrez psicológico: Simonini escribe sus memorias de día, y el abate le responde en el mismo cuaderno durante la noche. En este tenso proceso de reconstrucción mental, el capitán contará con el consejo de un joven y brillante médico vienés de apellido "Froïde", quien le propone un método revolucionario para explorar los sótanos más ocultos de su memoria. ¿Qué inconfesables secretos esconde el pasado del capitán? ¿Y quién es, en realidad, ese enigmático invitado con el que comparte su casa y sus letras?

Al repasar su vida, descubrimos que Simonini se ha ganado la vida como espía y, sobre todo, como el mejor falsificador de documentos de Europa. Su abuelo le inculcó desde niño un odio visceral hacia los judíos. Utilizando ese odio como motor, Simonini vende sus servicios al mejor postor: los servicios secretos del Piamonte, los jesuitas, la policía secreta francesa y la Okhrana (la policía secreta rusa).
Simonini está involucrado en casi todos los eventos históricos del siglo XIX: sabotea la expedición de Garibaldi, espía a Karl Marx, trabaja en la Comuna de París y falsifica el documento (el bordereau) que condena injustamente al capitán Dreyfus. Pero su "obra maestra" es la creación de un documento falso sobre una reunión secreta de rabinos en el antiguo cementerio judío de Praga, donde supuestamente planean dominar el mundo. Para escribirlo, Simonini no inventa nada: plagia descaradamente novelas de Alejandro Dumas, textos de Eugène Sue y panfletos de Maurice Joly. Recicla la misma historia una y otra vez, vendiéndola a diferentes gobiernos, hasta darle la forma definitiva de lo que históricamente se conocería como Los Protocolos de los Sabios de Sión.

La novela es un descenso a la locura de un hombre que, al fabricar mentiras para que otros justifiquen sus odios, termina por no saber quién es él mismo. El final, oscuro y ambiguo, nos deja en las alcantarillas de París, donde Simonini prepara un último atentado con explosivos, consumido por sus propias conspiraciones.
Esta novela, sin duda, es de esas historias que te hacen cuestionar los hilos del poder y, más aún, qué es verdad y qué es mentira en las noticias de toda índole. Al mismo tiempo, es una genialidad; debo decir que se trata de un libro profundamente perturbador. Umberto Eco hace algo muy arriesgado: era literal cuando decía que iba obligarnos a vivir quinientas páginas en la mente de un protagonista absolutamente despreciable. (lo decía completamente en serio) Simonini no tiene ni un solo rasgo redentor; lo único rescatable en él es su buen gusto culinario.
Esta parte, sin duda, la disfruté de una forma única: como buena chef reprimida que soy, gocé con cada receta. Jamás habría pensado que, de la mano de un personaje tan detestable de principio a fin, apreciaría semejante festín gastronómico... Las cuales describe con un absoluto deleite.

Por otro lado, Eco nos muestra el origen de las fake news modernas. Nos advierte de lo fácil que es manufacturar el odio, crear un enemigo invisible y manipular a las masas simplemente reciclando viejos mitos. Es un libro denso, a ratos enredado, pero que se lee como una bofetada de realidad: la conjura judeomasónica, los Protocolos, el odio racial... Todo fue un simple "corta y pega" de un falsificador ambicioso. Es una lectura imprescindible para entender cómo se manipula la verdad política hasta el día de hoy, todo al mejor estilo de Eco y su característico humor negro. Sin duda, un libro que se debe tener en el haber de cada uno.
Diálogos o Frases:
- "Una mentira bien construida es siempre mucho más poderosa que una verdad aburrida".
- "Los libros no se han hecho para que uno crea ciegamente en ellos, sino para ser sometidos a investigación. Cuando consideramos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué significa".
- "Yo no inventé el odio a los judíos; simplemente le di la forma literaria que Europa estaba esperando".
- "El hombre no desea conocer la verdad. Solo quiere que le confirmen sus prejuicios".
- "He descubierto que para escribir una historia falsa que todos crean, basta con copiar piezas de otras historias falsas que ya han creído".
- "El estómago es el único órgano verdaderamente noble del cuerpo humano; los demás son siervos de las pasiones".
- "El único animal del que desconfío es el hombre".

- "Toda mentira necesita un creyente dispuesto".
- "El miedo es el mejor editor de la historia".
- "El odio necesita relatos para sobrevivir".
- "Los enemigos imaginarios suelen ser los más útiles".
- "Nada une más que compartir una conspiración".
- "El autor debería morirse después de haber escrito su obra, para allanarle el camino al texto y dejar que los lectores descubran sus propios secretos".
- El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando".
- ¿Qué lector modelo quería yo mientras escribía? Un cómplice, sin duda, que entrase en mi juego. Lo que yo quería era volverme totalmente medieval y vivir en el Medievo como si fuese mi época (y viceversa)".
- Las herejías son siempre expresión del hecho concreto de que existen excluidos".
- Porque no todas las verdades son para todos los oídos, ni todas las mentiras pueden ser reconocidas como tales por cualquier alma".
- El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda".
- Es necesario un enemigo para darle al pueblo una esperanza".

- "El odio calienta el corazón. Un enemigo es la cosa más útil que uno puede tener. Para que haya un Nosotros, tiene que haber un Ellos".
Hay libros que son para el público, y libros que hacen su propio público".
Sin duda alguna, Eco tenía una voz inconfundible: era un maestro de la ironía fina que sabía cómo guiñarnos el ojo y salir ileso. Es de esos escritores que no te dejan indiferente, espero poder leerme cada una de sus obras.
Aunque la historia de este libro se desarrolla en París, esa ciudad ya protagoniza otra reseña (debe ser el universo diciéndome que regrese a esa bella capital para disfrutarla desde otro ángulo; capaz que me dejo llevar por el destino y me voy a recorrer su ciudad subterránea). Por ello, y dejándome guiar por el título de la obra, he decidido acompañar esta reseña con la bella Praga. Les puedo asegurar que está a la altura de semejante historia; creo que el propio Umberto Eco lo aprobaría. Así que aquí vamos, ¡espero que les guste!

Si hoy, 22 de mayo, me preguntan cuál es la ciudad que más me ha impactado y gustado por igual, esa es, sin duda, Praga. A mi parecer lo tiene todo; es como un buen clásico: elegante, misteriosa y cargada de mil historias por descubrir.
Su arquitectura es fascinante y el reflejo fiel de su carácter. Logró salvar sus estructuras góticas y barrocas de la destrucción de las guerras, lo que te permite caminar hoy por el Puente de Carlos o el Callejón del Oro y sentir exactamente lo mismo que experimentaron Johannes Kepler, Franz Kafka o tantos otros personajes ilustres al recorrer sus calles, es imposible no dejarse llevar por su increíble magnetismo.
Praga es, muy seguramente, esa ciudad a la que querrás regresar una y otra vez, con la certeza de que siempre descubrirás algo completamente nuevo. Les cuento algunos datos bastante interesantes:

La ciudad comenzó con la fundación del Castillo de Praga por el príncipe Bořivoj en el año 870 d. C, comparada con muchas ciudad europeas es relativamente nueva. Su posición elevada era perfecta para controlar las rutas comerciales que cruzaban el río Moldava.
Durante siglos, Praga no fue una sola entidad, sino cuatro ciudades independientes separadas por murallas y privilegios, unificadas finalmente en 1784: StaréMěsto(Ciudad Vieja), Malá Strana (Ciudad Pequeña), Hradčany (El barrio del Castillo), Nové Město (Ciudad Nueva).
El año 1346 marcó el destino de Praga para siempre. Carlos IV de Luxemburgo se convirtió en Rey de Bohemia y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, eligiendo a Praga como su capital imperial. Bajo su mandato, la ciudad se transformó:

Fundó la Universidad Carolina (1348), la primera de Europa Central.
Inició la construcción del icónico Puente de Carlos y de la monumental Catedral de San Vito.
Praga se convirtió en la tercera ciudad más grande de Europa, compitiendo en brillo con Roma y París.
En Praga, los problemas políticos y religiosos históricamente se resolvían lanzando a la gente por las ventanas del castillo. Hubo dos principales:
En 1419 : Consecuencia de las guerras husitas (reforma religiosa previa a Lutero). Varios concejales católicos fueron arrojados por la ventana por una turba husita.
En 1618 : Aristócratas protestantes arrojaron a dos gobernadores católicos imperiales por las ventanas del Castillo de Praga. Aunque sobrevivieron al caer sobre un montón de estiércol, este acto fue el detonante directo de la Guerra de los Treinta Años, el conflicto que desangró a toda Europa. Datos bastante curiosos a mi parecer...

El Reloj Astronómico (1410): Ubicado en la plaza de la Ciudad Vieja, es el reloj astronómico en funcionamiento más antiguo del mundo. Cada hora, las figuras de los doce apóstoles desfilan ante la mirada de los viajeros, custodiados por figuras que representan la Vanidad, la Avaricia, la Muerte y la Lujuria.
El Castillo más grande del mundo: Según el Libro Guinness, el Castillo de Praga es el complejo fortificado antiguo más grande del mundo, abarcando una superficie de casi 70.000 metros cuadrados.
Cuna de Genios: Praga marcó profundamente la literatura universal a través de Franz Kafka, quien retrató en sus obras la atmósfera burocrática y laberíntica de la ciudad. También es la patria del compositor Antonín Dvořák.

Hay un sinfín de rincones fascinantes, pero les mencionaré algunos que, a mi parecer, son imprescindibles en esta ciudad. No dejen de ir a tomar un café en su emblemática y antigua cafetería Café Imperial; por este lugar han pasado las grandes personalidades que han visitado Praga a lo largo de la historia. (incluyéndome). Por supuesto, una velada en la Ópera Estatal. Para los amantes de los recorridos religiosos, es imperdible visitar al Niño Jesús de Praga (como dato curioso, es la única imagen en el mundo a la que visten con mantos reales).
También deben visitar el Castillo de Praga y recorrerlo sin afán, aprovechar y admirar su hermosa catedral. Por otro lado, la ciudad alberga varias bibliotecas de una belleza sublime; les recomiendo al menos visitar una de ellas, como la del Klementinum; dato curioso, (Einstein vivió y dio clases en Praga entre 1911 y 1912 como profesor de física teórica en la Universidad Carolina utilizaba el complejo de la biblioteca para sus investigaciones y clases). Es infaltable también el Museo de Kafka (del cual pronto haré una reseña dedicada exclusivamente a este lugar). Y, por supuesto, la mejor recomendación es perderse por sus calles sin temor, y caminar una y otra vez el Puente de Carlos; nunca te cansarás de recorrerlo.

Curiosamente, no visité el famoso Cementerio Judío de Praga. Aún no me ha dado por incluir dichos lugares en las ciudades que visito, pero quizá ya va siendo hora de empezar a sumarlos a mis itinerarios.
Como se puede evidenciar, la capital de la República Checa está llena de historia y de un sinfín de curiosidades y contrastes. Recorrerla es un auténtico viaje por callejones sombríos donde la realidad y el mito se confunden; mientras caminaba por ella, sentía que, literalmente, viajaba en el tiempo... Sin duda alguna la visitaré siempre que tenga oportunidad.
"Praga no te deja ir... esta madrecita tiene garras." — Franz Kafka

- Año de Publicación: 2010
- Libro: El Cementerio de Praga
- Escritor: Umberto Eco
- Género Literario: Thriller de intriga política y conspiración.
- Editorial: Lumen