Enero 19 de 2024 - Helena La Reina Condenada - Gabriela A. Arciniegas

Enero 19 de 2024 - Helena La Reina Condenada - Gabriela A. Arciniegas
"Fui la excusa para sus guerras y el botín de sus victorias, pero la única corona que llevé fue el peso de una culpa que jamás me perteneció."

Si alguna vez se han preguntado quién era realmente Helena —más allá de ser considerada la mujer más hermosa del mundo antiguo o la supuesta culpable de desencadenar la guerra más famosa de la historia— y se han cuestionado cuál es su verdadera faceta, entonces son de los míos. Como he dejado claro, tengo un gran interés y fascinación por las mujeres que de alguna forma cambiaron el curso de la historia, y sin duda alguna, Helena fue una de ellas.

Esta trilogía sobre Helena fue una de esas bellas coincidencias de feria, donde suelo encontrar maravillas que muchas veces a las librerías se les pasa por alto poner a la vista. En otras ocasiones intenté leer sobre ella, pero siempre me encontraba con escritos más biográficos o académicos que poco o nada llenaban mi interés. Al toparme con esta saga, me pareció curioso que estuviera escrita como si la misma Helena narrara su propia historia; porque reconstruir un personaje que puede ser más mito que realidad no debe ser tarea sencilla.

Vista Isla media luna, Santorini, Grecia

Me llevé a casa esta historia y, al llegar, como buena curiosa, investigué a la escritora. Era alguien completamente desconocida para mí y, vaya sorpresa, me di cuenta de que era colombiana; una muy grata sorpresa. Casi nunca suelo escribir la biografía del autor, pues me gusta más juzgar el libro por su contenido que por la vida de un escritor, pero en esta ocasión sentí orgullo por esta escritora y me gustaría darla a conocer un poco.

Gabriela Aurora María Santa Arciniegas nació en Bogotá el 26 de abril de 1975. Es una figura polifacética en el mundo cultural: novelista, poeta, cuentista, ensayista, ilustradora y traductora.

A nivel literario, es reconocida por ser pionera de la literatura de terror en Colombia, un hito marcado por la publicación de su aclamada novela Rojo sombra (2013). Además, pertenece a la "Generación del 95" en la poesía colombiana. Lleva la vocación literaria en sus raíces, pues estuvo profundamente vinculada al legado de su abuelo, el ilustre ensayista Germán Arciniegas, llegando a dirigir su fundación cultural.

Las islas son cicatrices hermosas que el mar decidió no borrar, (Nea Kameni y Palea Kameni) Santorini, Grecia

Su estilo es inconfundible, transitando con naturalidad desde la poesía más lírica hasta un género que ella misma ha bautizado como "gore místico", donde lo sagrado, lo visceral y lo terrorífico se entrelazan. Solo menciono lo más importante, pues me quedo corta al intentar resumir la gran obra de esta excelente escritora; algo que este libro me confirma página a página.

La pregunta del millón es: ¿qué llevó a una escritora colombiana, cuya especialidad es el terror, a escribir sobre este personaje? ¿Por qué Helena? ¿Qué la motivó?

Ella responde que la decisión de abordar a Helena de Esparta nació de una profunda inconformidad con la "historia oficial" y la visión patriarcal heredada desde los tiempos de Homero. Arciniegas quería explorar cómo vivían realmente las mujeres en la era micénica; puesto que no tenían poder militar ni político, su viaje no podía ser el tradicional "viaje del héroe" empuñando espadas. Su poder y su emancipación debían buscarse a través del misticismo, la religión, la herbolaria y la magia. Por supuesto, leer todo esto da respuesta y sentido a algunas de mis preguntas iniciales.

"Cada rincón de esta isla parece un suspiro de piedra frente a la inmensidad del mar."

Llevamos siglos leyendo la historia de Helena escrita por hombres, reducida a ser "la cara que lanzó mil barcos" y la culpable frívola de una guerra absurda. Pero en Helena, la reina condenada, por fin escuchamos su verdadera voz. Este primer volumen nos muestra a una mujer atrapada en su propia belleza, que busca su libertad y su poder en el único refugio que le quedaba: la magia y el sacerdocio. Es una lectura poderosa, oscura y necesaria que nos recuerda cuántas voces femeninas han sido silenciadas bajo el peso de la "Historia oficial". ¿Se animan a descubrir a la mujer que había detrás del mito?

Helena ha sido retratada bajo una visión profundamente patriarcal: como la mujer más hermosa del mundo, frívola, pasiva, un mero "objeto" robado que desató la Guerra de Troya, o bien como la eterna víctima llorosa. Gabriela Arciniegas destruye ese mito y reconstruye su figura histórica en el siglo XIII antes de nuestra era.

Narrada en primera persona, la novela nos presenta a Helena Tindárida (hija del rey Tindáreo de Esparta). El libro de los viajes no se centra en los hombres, sino en explorar a sus mujeres.

"La verdadera magia siempre ocurre de puertas para adentro." Una bella modelo, Santorini, Grecia

Con esta historia comprendemos el peso real de la belleza y la culpa, acompañando a Helena desde su juventud en Esparta. Vemos cómo su hermosura incalculable se convierte en una maldición que la transforma en el trofeo más codiciado por reyes y héroes, condenándola a sufrir el despojo de su libertad —como aquel secuestro por Teseo siendo apenas una niña— y a ser rehén de matrimonios arreglados. La novela explora su profundo viaje espiritual para encontrarse a sí misma, enfrentándose al acoso constante y a la carga de una culpa ajena que el mundo masculino le impuso, reduciendo su existencia mística a un simple rostro por el cual otros decidieron pelear.

Sin embargo, más allá del mito de la mujer que "causó" una guerra, la narrativa nos permite observar a una Helena que lucha por adueñarse de su propia voz. Es un relato sobre la resiliencia silenciosa frente a la historia implacable, aquella que se escribió con la tinta de la codicia ajena y el deseo de quienes la desearon sin ver, jamás, el espíritu que habitaba detrás de sus ojos.

Esta Helena no es solo un arquetipo, sino una mujer que intenta descifrar su lugar en un mundo diseñado para usarla. A través de su travesía por el Egeo, nos invita a cuestionar cuántas veces hemos dejado que la narrativa de otros sepulte nuestra verdadera esencia. Es una invitación a mirar más allá de la superficie y a reconocer que, a veces, la mayor batalla de una vida no se libra en el campo de batalla, sino en la capacidad de reclamar nuestra soberanía frente a quienes intentan definirnos.

En Santorini saben que viven en un escenario privilegiado; saben que tiene el mar Egeo como su único espectador.

Al cerrar sus páginas, queda la reflexión ineludible de que su exilio nunca fue geográfico, sino existencial. La historia la sepultó viva bajo una capa de leyendas, pero este libro le devuelve la oportunidad de respirar. Es, en última instancia, una lección sobre cómo la historia —esa que nos contaron y que aceptamos sin preguntar— puede ser reescrita si nos atrevemos a mirar a los protagonistas con los ojos de la compasión y no solo del juicio

No puedo decir de Gabriela Arciniegas otra cosa que no sea que es valiente. Valiente por atreverse a escribir sobre un personaje que muchos prefieren mantener en el terreno cómodo del mito, y por realizar, con esta novela, un verdadero acto de justicia poética. Su Helena no es un adorno ni un pretexto narrativo, sino una mujer compleja, oscura y profundamente humana.

Al darle el poder de la palabra y sumergirla en el misticismo, la brujería y la sanación, Arciniegas conecta los dolores de las mujeres del siglo XIII a. C. con los de hoy: la cosificación, el acoso y la negación del derecho a decidir sobre el propio destino. Su escritura, poética y sombría, eleva la historia hasta convertirla en un viaje psicológico deslumbrante. Yo, por mi parte, me siento inmensamente feliz de haberme sumergido en esta historia de la mano de una gran escritora colombiana.

Diálogos o Frases:

A Helena, la diosa
A Helena, la mortal
A todas las portadoras de la antorcha
A aquellas a quien las doblega la culpa
A quienes la vida convirtió en guerreras
A las sobrevivientes del rapto, las guerras, la crueldad y la traición… Con ellas y para ellas.
  • "Tu voz es un elixir para mí, háblame que vivificas mi vida, cada flor tiene tu rostro, eres más placentera que los más exquisitos banquetes y vinos del Olimpo".
  • "El frío reptó por mi cuerpo hasta mi hombro y junto a mi oído escuché una voz que siseaba: 'todas mis hijas deberían conocerme, déjate morir'. Y sentí que dos agujas se enterraban en mi clavícula..."
  • "La historia de los hombres se escribe con la sangre que derraman; la nuestra, con la magia que nos obligaron a ocultar".
  • "Fui el trofeo más codiciado de Grecia, pero nadie se atrevió a preguntar quién habitaba dentro de la estatua de carne".
Salud por los instantes que nos hacen sentir vivos, Santorini, Grecia

  • "Mi belleza no fue un don de los dioses, fue la primera cadena que amarraron a mi cuello".
  • "Mientras ellos afilaban sus espadas para la guerra, nosotras molíamos las hierbas para curar la estupidez de sus batallas".
  • "Un héroe es solo un ladrón con buena prensa, y yo fui el botín que justificó su leyenda".
  • "Me llamarán la ramera de Troya, me culparán de sus ciudades en llamas, porque es más fácil culpar a una mujer que a la infinita codicia de los reyes".
  • "El verdadero viaje no fue cruzar el mar Egeo, sino descender a las profundidades de mi propia oscuridad para encontrar mi voz".
  • "Acepto la condena de la historia, si a cambio, en la intimidad de mi magia, soy dueña de mi propia alma".
  • "No huí persiguiendo a un hombre, huí buscando el rincón del mundo donde pudiera dejar de ser una posesión".
  • "No elegí la guerra… pero me hicieron su símbolo."
  • "El amor puede ser una forma de prisión".

Durante más de tres mil años, la historia obligó a Helena a cargar sobre sus hombros con las ruinas humeantes de una civilización entera, reduciendo su espíritu místico y su sed de libertad a un simple rostro hermoso. El verdadero peso de su condena no fue el exilio ni cruzar el mar Egeo, sino haber sido sepultada viva bajo la narrativa implacable de los héroes que la desearon y los reyes que la utilizaron para justificar su propia codicia.

Las flores en Santorini tienen la suerte de despertar cada mañana con la vista más increíble del Mediterráneo. Santorini, Grecia

La antigua Thera no es Esparta, y menos aún Troya, pero es el corazón mismo del mar Egeo que Helena tuvo que cruzar. Hoy decido acompañar esta reseña con la famosa isla griega: Santorini. Creo que su fama la precede; les cuento algunos datos de su historia antigua. Debo admitir que a nivel personal su actualidad, me decepcionó un poco (más adelante les cuento el porqué), así que me centraré en su pasado glorioso.

Solemos quedarnos con la fachada de las cosas. Vemos Santorini y pensamos en el romanticismo de sus atardeceres, olvidando que esta isla es el cráter de un volcán milenario que destruyó civilizaciones enteras. De la misma manera, la historia nos enseñó a mirar a Helena de Esparta sólo a través del filtro de su legendaria belleza.

Antiguamente, Santorini no tenía forma de media luna. Era una isla circular llamada Strongyle ("la redonda").

Hacia el 1600 a.C., la isla albergaba una de las ciudades más avanzadas del mundo antiguo, Akrotiri. A menudo llamada la "Pompeya del Egeo", esta ciudad tenía alcantarillado, edificios de varios pisos y una cultura rica en arte y comercio.

Campanas de la iglesia iglesia ortodoxa, Santorini, Grecia

Alrededor del 1620 a.C., el volcán en el centro de la isla entró en erupción con una fuerza que hizo vibrar el planeta.

El centro de la isla se hundió en el mar, creando la inmensa caldera que hoy vemos.

Muchos historiadores y filósofos (como Platón) han sugerido que esta súbita desaparición de una civilización avanzada bajo el mar es la base del mito de la Atlántida.

El nombre actual, "Santorini", es de origen medieval: una contracción de Santa Irene, en honor a la capilla que se encontraba en la isla.

La isla ha sido un tablero de ajedrez estratégico. Fue colonizada por los dorios (espartanos), formó parte del Imperio Romano, fue bizantina, fue ocupada por los venecianos (quienes le dieron mucho de su aire arquitectónico actual) y finalmente por el Imperio Otomano hasta la independencia de Grecia en el siglo XIX.

Ptolomeos (descendientes del general de Alejandro Magno): Durante el periodo helenístico, la dinastía egipcia, utilizó Santorini como base naval clave para controlar el Egeo.

Catedral de San Juan Bautista, Santorini, Grecia

Santorini, al ser un punto elevado y natural de avistamiento, permitía controlar quién entraba y salía del Egeo central. Quien dominaba Santorini, dominaba el comercio.

Como pueden evidenciar, su pasado está lleno de historia y gloria; sin embargo, muy a mi pesar, hoy en día es solo un destino turístico de paso. Lo diré de forma respetuosa: me resultó vago y superficial. Eso sí, debo aclarar que quizás gran parte de la culpa fue nuestra por no haber planificado mejor la estadía; tal vez, si hubiéramos dedicado un par de días en vez de sólo uno, habría descubierto sitios de mayor interés. Fue una verdadera lástima habernos dejado llevar por el "corre-corre" del turismo superficial, y no dedicándole el tiempo que a lo mejor se merece dicho lugar; sin embargo, relataré todo tal cual como lo viví.

Quizá algunos no estén de acuerdo con mi experiencia, pero seré consecuente con lo que sentí al visitar la isla. Creo que todos soñamos con visitar dicho lugar y, sin duda, cada uno debe hacerlo para tener su propia percepción y experiencia propia. Es una isla increíblemente bella a la vista, pero sus pocas calles están abarrotadas de miles de personas donde, sin exagerar, es difícil caminar; está llena de tiendas baratas que venden exactamente los mismos souvenirs, donde la mayor "novedad" es hacer una fila interminable para tomar una fotografía con un fondo de tres techos azules.

Arquitectura que se asoma al abismo, pintada de luz. (Los famosos tres techos azules), Santorini, Grecia

Yo, como buena amante de la historia, esperaría un lugar donde pudiera visitar y me contaran su grandeza pasada, pero de eso, nada. No quiero ser irrespetuosa con esta isla de hermosas vistas, pero creo que es un sitio demasiado importante para haberse convertido tan solo en un puerto de cruceros que, en su mayoría, no aprecia su verdadero significado o mejor lo desconocen. Tal parece que el resto de ciudades europeas que he visitado me han "malacostumbrado": en ellas, su pasado es una parte primordial que cuidan de manera extraordinaria y del cual se sienten increíblemente orgullosos, con toda razón.

Suelo sacar lo bueno de cada lugar que visito y, sin duda, recreé mi mente visualizando el mar Egeo e imaginando cuántas historias surcaron por este lugar. Pero, por primera vez, he sentido una gran decepción en un sitio tan emblemático.

Como consejo: cuando decidan visitar este lugar, planifiquen su viaje en temporada baja, cuando no esté tan abarrotado de turistas, (no se si eso sea posible) para que no les pase lo que a nosotros, que no logramos disfrutarla como se debe.

El sol rindiéndose ante la noche en el mar Egeo. a veces hay que abrazar la propia oscuridad, su 'Sombra', para encontrar su belleza su poder. Mar Egeo Grecia

Otro dato, acá entre nos: si se encuentran por España y no les da tiempo de ir a la famosa Santorini, les recomiendo visitar "la Grecia española", que no es otra que Altea. Es un pueblo bellísimo, con lindas tiendas, cafés y restaurantes, mucho más tranquilo y con unas vistas descrestantes del Mediterráneo; realmente, un lugar hermosísimo. Pronto, en algún nuevo post, los descrestaré con las fotografías y la historia de este hermoso lugar.

Es fácil perderse en la perfección visual de la nobleza felina de Akira
  • Año de Publicación: 2023
  • Libro: Helena La Reina Condenada, El libro de los viajes I
  • Escritor: Gabriela A. Arciniegas
  • Género Literario: Novela Histórica, Ficción Histórica
  • Editorial: Ediciones B