Octubre 17 de 2023 - Dispara, yo ya estoy muerto - Julia Navarro

Octubre 17 de 2023 - Dispara, yo ya estoy muerto - Julia Navarro
“Cada verdad tiene dos caras.” Julia Navarro

He mencionado en otros posts sobre Julia, siempre que la leo, necesito "vacaciones literarias"; sin excepción alguna, he salido ilesa de sus libros, pero este en especial es un viaje desgarrador al corazón de uno de los conflictos más complejos y dolorosos de la humanidad. Fiel a su estilo, Navarro no nos da una lección de política, sino una lección de empatía.

Creo que debe ser dificilísimo escribir sobre el conflicto palestino-israelí sin caer en panfletos ideológicos, pero Julia logra un equilibrio milagroso. Te obliga a empatizar profundamente con el terror del pueblo judío ante el Holocausto y su necesidad visceral de un hogar, y, exactamente en la misma medida, te hace sentir la injusticia, la desposesión y el dolor del pueblo palestino.

El Puente del Humilladero: Construido en el siglo XIX; hoy es un símbolo icónico de la ciudad. Popayán, Colombia

A mi parecer, al día de hoy es un libro sumamente importante; nos ayuda a entender qué ha desencadenado esta historia, sus diferencias, sus creencias y su cultura. Leí esta obra hace un par de años, antes de que el actual conflicto entre estas dos naciones estallara —si es que se puede llamar así, ya que son siglos de enormes diferencias—.

La novela no juzga a los pueblos, sino a los fanatismos y a los líderes políticos que destruyen la convivencia desde sus despachos. Es un libro que duele leer, pero que sana el alma porque enseña que, por encima de las banderas, está la humanidad.

Guillermo Valencia Fue Poeta y Ministro de Defensa de Colombia, Popayán (los dos Guillermos)

Esta es una historia real, compleja y profundamente humana; esta maravillosa novela constituye un valioso ejercicio de empatía que nos obliga a mirar más allá de las noticias. Aunque es extensa, cada página vale la pena, pues ofrece una perspectiva conmovedora y necesaria sobre la búsqueda de la paz en una tierra sagrada y disputada.

Llevo varios años leyendo a esta maravillosa escritora, pero este libro en especial es una de sus mejores obras. Está tan bien documentado que los datos históricos son impecables; se nota el esmero y la profunda investigación que hay detrás de cada página. Sin duda, es un libro imperdible.

Es una historia ambiciosa y extensa, que por momentos puede resultar densa. En mi caso, debí darme descansos frecuentes dada la cantidad de detalles que la autora nos brinda de manera magistral, para entender mejor el contexto. Julia entrelaza la historia de dos familias —una judía y otra árabe— a lo largo de más de un siglo, desde finales del siglo XIX hasta la primera década del XXI. La trama se desarrolla en el convulso escenario de Oriente Medio, principalmente en Jerusalén, y se convierte en un fresco histórico sobre el conflicto árabe-israelí y la creación del Estado de Israel.

Hotel Sindamanoy Laguna de La Cocha

La novela arranca en 1909 con el joven Samuel Zucker, un judío ruso que huye de los pogromos (violencia) y llega a Palestina con el sueño sionista de construir un nuevo hogar. Paralelamente, conocemos a la familia Ziad, una estirpe árabe terrateniente que ha vivido en Jerusalén durante generaciones. A través de los descendientes de estas dos familias, Navarro explora los grandes acontecimientos históricos: la dominación otomana, el Mandato Británico, la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, la fundación del Estado de Israel, las sucesivas guerras árabe-israelíes, el terrorismo y los frustrados intentos de paz.

La narrativa de Navarro es un complejo tapiz de amores prohibidos, traiciones, lealtades inquebrantables, sacrificios y búsqueda de identidad. Julia utiliza las vidas entrelazadas de sus personajes para humanizar un conflicto que a menudo se percibe como distante y monolítico, mostrando las perspectivas de ambos lados, sus razones, su sufrimiento y su profunda conexión con la tierra. La frase que da título al libro, "Dispara, yo ya estoy muerto", se convierte en un tema central que refleja la desesperación y la resignación de quienes han perdido todo en la búsqueda de la paz.

Un hotel es el escenario perfecto para reflexionar sobre cómo cada huésped lleva una maleta llena de historias y, a veces, de sombras. Agatha Christie Hotel Sindamanoy, Colombia

Como mencioné al inicio, esta no es una lectura fácil, pero es absolutamente necesaria. Se trata de un conflicto que, hoy en día, nos impacta y nos afecta a todos de alguna forma. Julia Navarro nos lleva al corazón de Tierra Santa, no para que analicemos cifras, sino para que logremos entender y ser más empáticos con este conflicto desde su raíz humana.

Es una de esas novelas que te cambian la mirada, que te estrujan el corazón y te enseñan que, detrás de los grandes titulares, siempre hay familias rotas e ilusiones perdidas. Si alguna vez se han preguntado cómo se puede llegar a odiar al vecino con el que antes compartías el pan, este libro tiene la dolorosa respuesta.

Dispara, yo ya estoy muerto no te dice quién tiene la razón; nos enseña por qué todos creen tenerla. Y eso es lo que nos permite entender mejor el presente:

El Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas. Ipiales, Colombia

  • No es un conflicto de hoy.
  • No es un conflicto simple.
  • No es un conflicto con una sola verdad.

Diálogos o Frases:

  • "Dispara, yo ya estoy muerto. Pronuncia estas palabras, cuando ya lo ha perdido todo, cuando ya nada le importaba".
  • "La tierra de Palestina no es un lugar, es una promesa y una condena para todos los que la habitan".
  • "Cada piedra de Jerusalén guarda un lamento, una plegaria y una historia de sangre".
  • "La memoria es un arma de doble filo; puede mantenernos vivos, o condenarnos a repetir los errores".
  • "El odio es un veneno que, antes de matar al enemigo, te consume a ti mismo".
  • "No hay verdad absoluta en un conflicto donde todos han sido víctimas y verdugos al mismo tiempo".
  • "Las fronteras se dibujan en los mapas, pero se escriben con la sangre de los hombres".
  • "Quien olvida su historia está condenado a revivirla, y en esta tierra, nadie olvida nada".

Cementerio de Tulcán, Ecuador
  • "La esperanza de paz es una vela que se enciende una y otra vez, a pesar de todos los vientos".
  • “Recordar es la única manera de no perderse a uno mismo".
  • “Entre las heridas del odio, la amistad es un milagro”.
  • Mientras los Zucker celebran llorando de alegría por tener por fin una patria, los Ziad lloran de rabia sintiendo que les han robado su país. Es la ruptura definitiva del entorno".
  • "Disparar a un ser querido significa haber perdido el alma, estar muerto por dentro antes de recibir la bala".
  • "Éramos hermanos mucho antes de que los políticos nos dijeran que debíamos ser enemigos".
  • "El dolor no tiene religión, y las lágrimas de una madre saben igual en cualquier idioma".
  • "Nadie abandona la tierra donde están enterrados sus padres a menos que el terror lo empuje por la espalda".
  • "No hay guerras justas, sólo víctimas".
  • "El odio también se hereda".
  • "La gran tragedia de esta tierra no es que unos mientan y otros digan la verdad, sino que ambos pueblos tienen razón en su dolor".
Cementerio de Tulcán, Ecuador

Puedo asegurarles que, años después de haber leído esta historia, aún me afecta; incluso hoy se me escapan un par de lágrimas al recordar cada línea de este relato desgarrador. Es, sin duda, una obra que deja una huella imborrable en el alma.

Es de las pocas veces que he entrado en conflicto sobre con qué fotografías acompañar un post. No es que me falten lugares que quiera compartir; es que, después de sumergirme en tanto dolor, no sé si deba reflejar alegría a través de las imágenes. Siento algo parecido a la culpa por querer mostrar maravillas cuando, en este mismo instante, el mundo de cientos de miles de personas se está desmoronando.

Pero, supongo que siendo fiel a lo que pienso, me gusta mostrar a través de mis viajes las cosas positivas que tenemos en este hermoso planeta que compartimos.

Hotel La Estelita, Ibarra, Ecuador

Por eso, hoy compartiré unas fotografías de un viaje muy especial que hice hace algunos años con algunas de las personas más importantes de mi vida. Es uno de esos viajes que siempre llevaré en el rincón más especial de mi corazón, no solo por el lugar en sí, sino por los maravillosos recuerdos que me dejó; de esos que te dibujan una sonrisa cada vez que los evocas. Este viaje fue al Ecuador.

No hay mejor excusa para un viaje en familia que estrenar el carro nuevo ("hay que despegar el motor", decíamos, como si eso de verdad fuera necesario). Yo, que no suelo necesitar motivos para armar una maleta porque me paso la vida planeando o soñando con el próximo destino, disfruté de esa complicidad. Digamos que siempre es mejor emprender el camino con una buena excusa bajo el brazo, y en esta ocasión, fue el pretexto perfecto para lanzarnos a la ruta.

El Volcán Imbabura, Ibarra, Ecuador

Para viajar desde Colombia hasta el Ecuador —más exactamente a la Mitad del Mundo, que era la finalidad del viaje— hay que hacerlo en diferentes etapas, ya que son 731 km. Cuando viajas con tus padres, lo único que deseas es que lo disfruten y que sea lo más cómodo posible. Mi madre solía decir: "Para pasar maluco, no salgo de casa". Así que planeamos un viaje con recorridos cortos.

En el camino, pasas por la hermosa Popayán, una ciudad llena de historia que es digna de recorrer con calma. Conocida como la "Ciudad Prócer", fue el hogar de una cantidad asombrosa de figuras ilustres: es la ciudad que más presidentes ha dado a Colombia (un total de 17) y fue cuna de científicos como Francisco José de Caldas ("El Sabio") y poetas como Guillermo Valencia.

El cuy (Cavia porcellus) Ecuador y Colombia

Siguiendo el recorrido, hay una parada obligada en la Laguna de la Cocha. De ser posible, hay que hospedarse en el hotel Sindamanoy, un lugar que parece sacado de una novela de Agatha Christie, con una atmósfera hermosa, pero a la vez, un tanto sugerente. La laguna se encuentra a 2.800 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en uno de los lagos navegables más altos y el segundo cuerpo de agua natural más grande del país. En su centro se encuentra la Isla de la Corota, el área protegida más pequeña del sistema de Parques Nacionales de Colombia.

Por supuesto, es imperdible visitar la hermosa Iglesia de Las Lajas, una verdadera joya de la ingeniería. Está construida sobre un puente que cruza el cañón a 50 metros de altura sobre el río Guáitara; esta estructura conecta el santuario con el otro lado del abismo, creando una imagen visual única en el mundo. Este es el último lugar a visitar antes de cruzar hacia el Ecuador.

Viajar también es desafiar nuestros propios límites. Para los paladares más valientes y curiosos, la parada en el sur de Colombia o en Ecuador exige probar el cuy.

Centro de Quito, Ecuador

Sé que para muchos puede generar dudas, pero es un manjar milenario, una herencia de los incas que sobrevive hasta hoy. Su piel tostada y crujiente esconde una carne tierna que es, en sí misma, una lección de historia. Probarlo es romper con lo cotidiano y aceptar que el mundo tiene sabores.

Nuestra primera parada en territorio ecuatoriano fue el Cementerio de Tulcán, famoso por sus jardines. Este lugar alberga más de 300 figuras talladas en cipreses que se mantienen vivos gracias a los suelos calcáreos de la zona. Entre las esculturas se encuentran homenajes a las culturas Inca, Azteca, Egipcia y Agustina.

Museo Templo del Sol de reconocido pintor y escultor ecuatoriano Cristóbal Ortega Maila.San Antonio de Pichincha, Ecuador

Continuamos el recorrido hacia la ciudad de Ibarra. Aunque no la conocimos a fondo porque nos hospedamos a las afueras, puedo decir que el paisaje es exótico. El Volcán Imbabura, con sus 4.630 metros sobre el nivel del mar, domina el horizonte y le da un toque fantástico y majestuoso a todo el lugar.

Quito es una ciudad que posee el centro histórico más imponente y mejor conservado de América, donde iglesias como La Compañía guardan en su interior el resplandor de todo un imperio. Es una ciudad que vive a los pies del volcán Pichincha, en una geografía dramática que la obliga a serpentear entre abismos y nubes. Es la capital administrativa más alta del mundo (2.850 metros) y la ciudad de la "Mitad del Mundo", donde el sol cae recto y la luz posee una claridad única que ha inspirado a artistas por siglos.

Los dos hemisferios, Mitad del mundo, Ecuador

Por fin, alcanzamos la finalidad del viaje: La Mitad del Mundo. En la latitud 0 0' 0'', debido a la fuerza centrífuga y la distancia al centro de la Tierra, ocurren fenómenos que parecen magia:

Efecto de peso: Aquí pesas aproximadamente un 1% menos que en los polos.

El día sin sombra: Dos veces al año (en los equinoccios de marzo y septiembre), el sol cae tan perpendicular que los objetos no proyectan sombra al mediodía exacto.

Mitad del mundo, Ecuador

Podría describirse como el lugar donde el mundo se divide en dos para volver a unirse; el punto exacto donde la imaginación de los científicos del siglo XVIII se materializó en piedra.

Viajar con nuestros seres queridos no se trata solo de cambiar de paisaje, sino de cambiar la forma en la que nos miramos. Los recuerdos que construimos en esos momentos no son solo fotos en un álbum; son el refugio al que volveremos cuando la vida se pone difícil. Cuando los años pasen, no recordaremos con tanto detalle el cansancio del viaje largo o el costo del hotel, sino la risa compartida por un mapa mal leído, el silencio sagrado frente a un atardecer o la sensación de seguridad de saber que, en cualquier rincón del mundo, estamos en casa porque estamos juntos.

Torre de 30 metros de altura construida entre 1979, esfera metálica de 4.5 metros de diámetro que representa a la Tierra. Ecuador

Al final, viajar con los nuestros es la mejor inversión que podemos hacer. Las cosas materiales se desgastan o pierden valor, pero un recuerdo compartido es un tesoro invicto: una propiedad privada que nadie nos puede quitar y que crece en valor cada vez que alguien dice: "¿Te acuerdas de aquel día en...?"

No viajamos para escapar de la vida, sino para que la vida no se nos escape. Y no hay mejor red de seguridad para la vida que la memoria de quienes caminaron a nuestro lado.

Mientras tú sumas horas de trabajo, yo sumo horas de sueño profundo. Alguien tiene que mantener el equilibrio del universo. Lupín.
  • Año de Publicación: 2013
  • Libro: Dispara, Yo ya estoy muerto
  • Escritor: Julia Navarro
  • Género literario: Novela Histórica
  • Editorial. Plaza & Janes