Enero 25 de 2023 - Moby Dick - Herman Melville

Enero 25 de 2023 - Moby Dick - Herman Melville
El retrato más sobrecogedor de lo diminutos que somos ante los misterios del mar.

Que recibas alguna señal que te indique que leas un libro es normal, pero que en un corto plazo de tiempo recibas dos ¿en serio? Creo que el universo de los libros me está hablando. Pues bueno, eso fue lo que sucedió con este libro.

Ya había mencionado en un post anterior, El Arte de la Guerra, la lista de libros que la gente suele decir que ha leído cuando realmente no lo ha hecho, pues bien, Moby Dick está dentro de esa lista, y a decir verdad, en ese momento no me dio interés ni curiosidad anotarlo para tenerlo en mi lista de futuras lecturas.

La situación cambió drásticamente cuando algunas semanas atrás fui a ver la película La Ballena (The Whale).

El director de esta galardonada película, Darren Aronofsky, usa este libro como eje central del drama. Hace una poderosa metáfora de la ballena blanca, refleja y explora en su protagonista temas como culpa, obsesión, autodestrucción y la rendición, entre otros.

Isla de San Andrés, Colombia

Esta película me dejó dos cosas bastante interesantes. La primera la empatía. Solemos juzgar muchas veces sin conocer las batallas que cada uno de nosotros estamos lidiando, me incluyo en ello, lo bueno es que la vida es un camino de aprendizaje y las mismas experiencias nos obligan a ir mejorando.
La segunda no podía ser otra que este libro, Moby Dick, por supuesto lo anoté, con todo lo que vi en la película, sabía que debía de estar en mi lista de libros por leer.

Este libro tiene otro dato curioso, está en la lista de ser uno de los libros de mayor abandono de la literatura. Después de leerlo entendí la razón del abandono, pero a los que leen esta reseña, les diría que lo retomen, que avancen unas páginas más, realmente llega un momento donde puedes apreciar la gran obra maestra que es Moby Dick.

Este libro es mucho más que una novela de aventuras marítimas; es como si fuera un tratado filosófico sobre la obsesión, el destino y la lucha del ser humano contra lo incontrolable. En algunas oportunidades me perdía del hilo central por sus descripciones técnicas de la caza de ballenas, bastante descriptivas para mi gusto, y que a mi parecer sobran, hace que se torne un poco denso y puedes perder un poco el interés por la historia principal; pero superando este episodio de tecnicismo, el trasfondo simbólico lo convierte en una obra monumental. Tiene un toque de picardía y hasta de diversión a la hora de describir las muchas aventuras de la mano de Ishmael como narrador, un marino curioso, filosófico, inocente; él simboliza la capacidad del ser humano para aprender de la tragedia y continuar. Una de las cosas que más disfruté y que mantuvo mi total interés en el libro y fue una razón de peso por la que no lo abandoné cuando se tornó denso, fue tratar de entender al Capitán Ahab, quería meterme en su cabeza y entender su obsesión por cazar la ballena, el trasfondo es inquietante. Representa el orgullo humano, la arrogancia y la lucha inútil contra la naturaleza.

Isla Johnny Cay, San Andrés, Colombia

La historia es narrada por Ismael, un joven marinero que, buscando escapar de la tierra firme y experimentar la vida en el mar, se embarca en el ballenero Pequod. En la ciudad de Nantucket, Ismael conoce a Queequeg, un arponero caníbal y tatuado, con quien entabla una profunda amistad. Juntos, se unen a la tripulación del Pequod, un barco de aspecto sombrío, comandado por el enigmático y severo Capitán Ahab.

Al poco tiempo de zarpar, Ahab se revela ante la tripulación con su verdadero propósito: no está allí para cazar ballenas y obtener aceite para la compañía, sino para encontrar y matar a una ballena en particular, Moby Dick, la inmensa ballena blanca que años atrás le arrancó la pierna, dejando en su lugar una prótesis de marfil.

A partir de este momento, la novela se convierte en un relato de la obsesión fanática del Capitán Ahab. La búsqueda de Moby Dick consume a Ahab y, a su vez, a toda la tripulación, que lo sigue ciegamente en su misión de venganza. A lo largo del viaje, el Pequod navega por vastos océanos, encontrando otros barcos balleneros con sus propias historias de encuentros con la temible ballena blanca. Algunos capitanes, como el prudente Capitán Bildad, intentan advertir a Ahab, pero él se niega a escuchar.

La tensión aumenta a medida que Ahab se acerca a su objetivo. A pesar de las advertencias de su tripulación, en especial del sensato Starbuck, su primer oficial, Ahab no se detiene.

Hotel Cocoplum Beach, San Andrés, Colombia

El clímax de la novela nos sumerge en un épico y agónico enfrentamiento que se extiende durante tres días. En este duelo final, Moby Dick deja de ser una simple presa para revelarse como una fuerza brutal, dotada de una inteligencia y una ferocidad casi sobrenaturales. La colisión inminente entre la obsesión ciega del Capitán Ahab y la furia indomable del océano lleva al Pequod y a toda su tripulación al límite absoluto. Lo que ocurre en las aguas de ese tercer día es uno de los desenlaces más sobrecogedores de la literatura; un abismo donde la locura humana y el destino dictan su implacable sentencia final.

A veces leemos para escapar, pero hay libros que nos llevan a mirar directamente nuestros propios miedos y abismos. Este libro nos hace pensar en cuáles son nuestras propias "ballenas blancas". Esas obsesiones, miedos o metas imposibles que perseguimos ciegamente. Melville nos invita a subir al Pequod para recordarnos que, en el mar de la vida, dejarse arrastrar por el odio es un naufragio más que seguro.

Los monstruos no suelen estar afuera, suelen vivir en tu mente.

Playa Sound Bay, San Andrés, Colombia

Hay un dato bastante curioso que llamó mi atención, fue el nombre del personaje de Starbuck, durante todo el libro retumbó en mi mente la extraordinaria similitud con la cadena de café (que suelo visitar).

Supongo que a muchos les puede extrañar que me gusten tanto las tiendas de Starbucks, las suelo frecuentar más que por su café (que también disfruto, en especial su espresso), me gustan sus espacios, su ambiente. La gente que suele visitarlo está en función del trabajo, de la lectura, es un espacio de respeto a tus tareas del día. Supongo que para gustos los colores y yo tanto en Colombia como en cualquier lugar del mundo, lo disfruto.

Tal parece que cuando los fundadores de la compañía, Jerry Baldwin, Zev Siegl y Gordon Bowker, buscaban un nombre para su tienda de café en Seattle, originalmente consideraron nombrar a la tienda "Pequod" (el nombre del barco de la novela), pero esta idea fue descartada por sonar poco atractiva. Fue Gordon Bowker quien propuso el nombre de "Starbuck", ya que le gustaba la forma en que evocaba el mar, la aventura, pero principalmente porque le sonaba agradable.

Mar Caribe, San Andrés, Colombia

En resumen, el nombre de la compañía no se basa en una tradición histórica de café, sino en la evocación literaria y simbólica que el personaje de Starbuck ofrece: un viaje por mar en busca de un producto valioso, lleno de aventura y misticismo.

Te imaginas decirle a un amigo: ¿Vamos a tomar un café al Pequod? Afortunadamente, los fundadores de Starbucks se lo pensaron dos veces. La próxima vez que sostengas uno de sus vasos, recuerda que llevas en la mano el nombre del único marinero sensato de la novela más famosa de alta mar ¡La literatura está literalmente en nuestra vida cotidiana!

Ya ven, otra coincidencia con este libro (mis frecuentes visitas a Starbucks), tal parece que estaba destinada a leerlo, que nuestros caminos se tenían que encontrar.

Diálogos o Frases:

  • “El infierno es la incapacidad de amar”.
  • “Prefiero fallar en la nobleza que triunfar en la bajeza”.
  • “Moby Dick me roe, me desgarra, pero aún lucha conmigo; de ese choque nace mi odio”.
  • “La locura del hombre es una cosa silenciosa, solitaria y privada, hasta que de repente se vuelve pública”.
El mar de los siete colores, San Andrés, Colombia

  • “De todos los hombres, el Capitán Ahab era el más solitario; y de todas las bestias, Moby Dick era la más salvaje".
  • “Para algunos hombres, la muerte es un descanso, para otros, es el final de una larga búsqueda”.
  • “Por mi alma, no hay nada tan doloroso como no poder sentir dolor”.
  • “En los límites de toda la gran profundidad, la locura de Ahab ya había comenzado su reinado”.
  • "No está en ningún mapa; los lugares verdaderos nunca lo están".
  • "Trato de hacer todas las cosas; logro lo que puedo".
  • "Hay una sabiduría que es dolor; pero hay un dolor que es locura".
  • "Sé que no existe nada capaz de someter al hombre si no es el hombre mismo".
  • "El mar es como la vida: al final, siempre se traga todo lo que flota".
  • "Ignorancia es la madre del miedo".
  • “Prefiero ser gobernado por la razón que por la pasión”.
  • “La locura es como la gravedad: solo necesita un pequeño empujón”.

Mientras escribía este post y rememoraba esta historia, era claro que las fotografías que lo iban a acompañar debían ser de algún bello lugar donde el mar fuera el gran protagonista, así que de inmediato vino a mi mente Isla de San Andrés (Colombia), quizá sino es el mar más bello, si debe estar en el top 3 de los más lindos que he visitado.

El lugar donde el tiempo se detiene a mirar el mar. San Andrés, Colombia

Hoy les comparto un lugar más de este maravilloso país paradisíaco, que cuenta con una extraordinaria diversidad geográfica.

El Mar de los Siete Colores, un espectáculo del Mar Caribe, al ser arenas blancas y finas de origen coralino, reflejan la luz del sol con una intensidad única, creando esos tonos turquesa que parecen iluminados desde el fondo.
Si alguien alguna vez les dice que ha visitado un lugar donde el mar tiene siete colores, créanle, ese lugar es San Andrés. Hay muy pocos lugares en el mundo que presentan este fenómeno en sus aguas, somos el único lugar en el planeta con la denominación del mar de los siete colores, así que cuando lo visiten se pueden sentir en un lugar realmente exclusivo de la naturaleza, a la altura de Las Bahamas, Maldivas, Bora Bora; famosos lugares también de extraordinaria belleza.

En 1629 comenzó la colonización formal por los Los Puritanos, colonos ingleses que llegaron en el barco Seaflower y se asentaron en Providencia, buscando libertad religiosa y tierras fértiles.

La playa de San Luis, en el suroriente de San Andrés, Colombia

Debido a su ubicación estratégica, las islas se convirtieron en el refugio perfecto para corsarios y piratas. El más famoso fue Henry Morgan, de quien la leyenda dice que escondió un inmenso tesoro en una cueva de San Andrés que aún no ha sido encontrado.

En el año 1783 en el Tratado de Versalles, Gran Bretaña reconoció la soberanía española sobre el archipiélago, pero se permitió que los colonos ingleses se quedarán siempre que juraran lealtad a la corona española. Esto dio origen a la mezcla cultural y al idioma Kriol.

En el año 1822, poco después de la independencia de Colombia, los habitantes del archipiélago decidieron voluntariamente adherirse a la Constitución de Cúcuta, integrándose oficialmente a la nueva nación.

En el año 2000 la UNESCO declaró al archipiélago como la Reserva de la Biosfera Seaflower, protegiendo su biodiversidad marina y sus arrecifes de coral.

Irónicamente para el escritor de Moby Dick, la naturaleza rara vez es "bonita" en un sentido postal o relajante. Para él la naturaleza es inmensa, terrorífica, indiferente y, precisamente por esa potencia abrumadora, posee una belleza terrible y majestuosa que te deja sin aliento.

Donde el cielo baja a tocar el agua, San Andrés, Colombia

"No se sabe qué dulce misterio hay en este mar, cuyas suaves y terribles agitaciones parecen hablar de algún alma oculta debajo..."

"Considerad la sutileza del mar; cómo sus criaturas más temidas se deslizan bajo el agua, inaparentes en su mayor parte, y traidoramente ocultas bajo los tintes más encantadores del azul perfecto".

"La belleza del mar es una máscara de zafiro; la amamos porque nos hipnotiza, pero la respetamos porque sabemos que, bajo ese azul perfecto, duermen abismos que no nos pertenecen".

A medida que se va desenvolviendo toda la historia, el escritor deja entrever que él no ve el mar como un paraíso idílico, ni le evoca tranquilidad, por el contrario, para él, el mar era un espejo donde termina viendo sus propios fantasmas.

Es una lástima que no pasara un fin de semana en "el mar de los siete colores", a lo mejor hubiera cambiado de parecer.

Mi exótica Lupita
  • Año de Publicación: 1851
  • Libro: Moby Dick
  • Escritor: Herman Melville
  • Género literario: Novela de Aventuras
  • Editorial:  Plutón Ediciones, Harper & Brothers